Terapia familiar en Chamberí, Madrid

Una familia es algo vivo y, como todo lo vivo, pasa por crisis. No son un fallo: forman parte del camino.

Que los hijos crezcan, que lleguen a la adolescencia, que se vayan de casa o que toque cuidar de los mayores obliga a recolocarse, y ese reajuste es parte de estar vivos juntos.

Pero cuando el conflicto deja de ser pasajero y se instala, hay que tratarlo desde dentro.

Contratiempos que abren nuevas crisis

Además de los ciclos naturales, a veces la vida trae golpes que lo remueven todo y desbordan a la familia.

Una pérdida

La muerte de un ser querido.

El paro

La pérdida del trabajo y su peso en casa.

Separación o divorcio

El final de la relación de pareja.

Una enfermedad

Física o mental, de algún miembro de la familia.

Una mudanza

Un cambio de entorno laboral o académico.

Desacuerdos

Sobre normas, roles y roma de decisiones

Cuando es tu hijo quien grita, amenaza o agrede en tu propia casa

Has perdido la autoridad sin saber muy bien cuándo, la convivencia se ha vuelto una lucha de poder y la tensión ha llegado a las faltas de respeto, a las amenazas o a los golpes.

Es uno de los terrenos en los que más he trabajado: formé parte de un programa pionero de la Comunidad de Madrid sobre violencia de hijos a padres.

Quiero decirte algo de entrada: tiene salida, y no se sale repartiendo culpas, sino mirando a la familia entera.

Las dudas más frecuentes

Si algo te preocupa antes de empezar, es muy probable que tenga una respuesta más sencilla de lo que crees.

1 ¿Tenemos que ir todos?

La terapia familiar trabaja con la familia como conjunto, porque el conflicto se sostiene entre todos y no en una sola persona. Según el caso, combino sesiones con toda la familia, con la pareja o con cada miembro por separado.

El divorcio y los problemas de guarda y custodia son uno de los motivos de consulta más frecuentes. El trabajo se centra en rebajar el conflicto y en proteger a los hijos del impacto de esa tensión.

Sí, tiene salida. Es uno de los terrenos en los que más he trabajado, dentro de un programa pionero de la Comunidad de Madrid sobre violencia de hijos a padres. Se trabaja mirando a la familia entera, no señalando a un culpable.

Una familia no se define por no tener problemas, sino por cómo los gestiona. El objetivo es entender qué mantiene el conflicto y cambiarlo entre todos.

¿Tu caso es otro?

En De Vena Psicología, nos adaptamos a las necesidades de cada caso, independientemente de la edad.

ADOLESCENCIA

Niños de 3 a 6 años

Problemas de sueño y alimentación, rabietas y trastornos del lenguaje (TEL, mutismo selectivo).

ETAPA ESCOLAR

Niños de 6 a 12 años

Control de esfínteres, miedos y fobias, hiperactividad e impulsividad, y problemas de adaptación escolar y aprendizaje.

ADOLESCENCIA

Psicólogo de adolescentes

Conducta, ánimo, ansiedad, adicciones y alimentación cuando tu hijo ya no es un niño.